Lo que hay detrás de las mujeres que abren camino

Hay algo que he aprendido a lo largo de mi vida empresarial: detrás de una trayectoria extraordinaria siempre hay mucho más de lo que vemos.

Hay talento, por supuesto. Pero también hay decisiones difíciles, puertas que no se abrieron, momentos de duda, renuncias, fracasos y, sobre todo, la determinación de seguir adelante cuando habría sido más fácil detenerse.

El talento importa, pero nunca es suficiente.

Lo he vivido y lo he visto muchas veces en otras mujeres. Por eso, cuando veo a una mujer ocupando una posición de liderazgo, no pienso únicamente en el lugar al que llegó. Pienso también en el camino que tuvo que recorrer para llegar hasta allí.

Y creo que esa es una conversación que Ecuador todavía necesita tener.

Ecuador ha avanzado, pero todavía queda camino

Hoy vemos a más mujeres liderando empresas, universidades, comunidades e instituciones. Ese progreso es real y merece ser reconocido. Pero valorar cuánto hemos avanzado no significa dejar de hablar de cuánto nos falta por recorrer.

Todavía existen barreras culturales que muchas veces son invisibles porque aprendimos a convivir con ellas. A eso se suma el peso de las expectativas: desarrollar una carrera, emprender, liderar, cuidar, acompañar y sostener la maternidad y la vida familiar con la misma excelencia.

Las mujeres representamos más de la mitad de la población del Ecuador. Por eso, esta no es solamente una conversación sobre igualdad. Es una conversación sobre desarrollo, competitividad y futuro.

Ecuador necesita todo su talento. Necesita más mujeres creando empresas, participando en directorios, generando conocimiento, innovando, liderando instituciones y ocupando los espacios donde se toman decisiones.

Y necesita referentes.

Once mujeres que abrieron camino en Ecuador

Eso fue precisamente lo que celebramos en Mujeres que Transforman Ecuador – Reconocimiento Nacional 2026, una iniciativa de la Cámara de Comercio de Quito y el Consejo Violeta.

Fue una noche que me dejó profundamente orgullosa. La extraordinaria convocatoria confirmó que existe un enorme interés por reconocer estas historias y mantener abierta esta conversación. Vivimos además un panel extraordinario, “De la trayectoria al legado: mujeres que construyen país”, que nos permitió descubrir justamente eso: qué hay detrás de una mujer que abre camino.

Gladys Eljuri nos recordó el poder de la disciplina, el trabajo y la capacidad de convertir cada dificultad en un nuevo desafío por conquistar. Lourdes Tibán puso en el centro la fuerza del origen: una niña a la que alguna vez le dijeron que no necesitaba estudiar y que hizo de sus raíces, de la educación y de la perseverancia el impulso para llegar a espacios que parecían imposibles. Janeth Hinostroza habló de atreverse a seguir aquello que uno ama, incluso cuando el miedo o las circunstancias parecen decir lo contrario. Y Cristina Hidalgo nos mostró cómo una trayectoria encuentra su mayor sentido cuando la pasión se convierte en propósito y ese propósito empieza a transformar la vida de otros.

También narraron alegrías y dolores, prejuicios, barreras, oportunidades, decisiones y caminos inesperados. Y quizá allí estuvo lo más poderoso de la conversación: comprender que ninguna de esas experiencias, por sí sola, define una vida. Lo que termina definiendo una trayectoria es lo que hacemos con ellas.

Reconocimos a Isabel Noboa, por su civismo y legado; Gladys Eljuri, por su liderazgo empresarial; Lourdes Tibán, por su liderazgo indígena y comunitario; Nina Pacari, por su trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres y la equidad; Janeth Hinostroza, en periodismo y comunicación; Carolina Ulloa, en educación; Cristina Hidalgo, en desarrollo social; Patricia Gualinga, en ambiente y sostenibilidad; Eugenia del Pino, en ciencia, tecnología e innovación; Paula Barragán, en arte y cultura; y Gigi Moreira, en deporte y alto rendimiento.

Once mujeres de mundos diferentes. Once trayectorias que nos hablan de perseverancia, carácter y convicción. Y, sobre todo, once referentes que permiten que otras mujeres y niñas puedan visualizar nuevas posibilidades para sus propias vidas.

Porque es muy difícil imaginar un destino cuando nunca hemos visto a alguien llegar hasta allí.

Reconocer, pero también actuar

Desde la Cámara de Comercio de Quito entendimos hace tiempo que reconocer el liderazgo femenino es importante, pero no suficiente.

Por eso nació el Consejo Violeta, una comunidad desde la que trabajamos con acciones concretas en formación para emprendedoras, mentorías, conexiones empresariales, visibilidad para negocios liderados por mujeres e iniciativas enfocadas en su bienestar.

Creo profundamente que el liderazgo femenino no necesita privilegios. Necesita oportunidades reales y condiciones para que el talento pueda desarrollarse plenamente.

Y lo vivido en este espacio reafirmó esa convicción.

Ver un espacio lleno, escuchar las historias de estas once mujeres y sentir la respuesta de tantas personas fue mucho más que el éxito de un evento. Fue la confirmación de que Ecuador quiere reconocer el mérito, visibilizar a sus referentes y abrir más espacios para el liderazgo de las mujeres.

Me quedo con una enorme gratitud hacia quienes hicieron posible Mujeres que Transforman Ecuador 2026 y, especialmente, hacia Isabel, Gladys, Lourdes, Nina, Janeth, Carolina, Cristina, Patricia, Eugenia, Paula y Gigi. Gracias por lo que han construido. Pero, sobre todo, gracias por lo que sus historias harán posible para otras.

Porque reconocer a las mujeres que abrieron camino también es abrir camino para las que vienen detrás.

Que piensa ?

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